Helado hasta el medio día

Bogotá estaba en sus mejores días, hacia calor y el cielo era azul, cuando mi amigo y yo quedamos libres. Así era, habiamos tenido una reunión a las 10, porque dicen las malas lenguas que nos vamos de viaje en verano a cumplir el "sueño americano", y quedamos libres a las 11. No sabiamos que hacer, y ambos nos preguntamos por el Centro Comercial que estaba al lado nuestro, no al frente:

-(Yo) Solo he vendio una vez a comer...
- Entremos...

No fue, literalmente, lo que dijimos. Entramos y pasamos por uno de los lugares más ricos, a mi modo de ver la cosas, para tomar un buen café, claro que con este día soleado bogotano lo mejor sería algo frío. Pensé en comprarme un nevado, pero mi amigo no tenía muchas ganas de hacer esta parada. Al final salimos del centro comercial y todo parecía acabar; cada uno se iría a su casa a almorzar.

Así que decidimos volver al centro comercial. Caminamos, pero ya buscabamos algo específico: un helado. Subimos al tercer piso y el restaurante escogido estaba cerrado. Propuse ir al Mc´Donalds más cercano, estabamos a solo tres cuadras. Llegamos, caminando bajo el inclemente sol bogotano, nos acercamos a la caja, yo me arriesgué a pedir primero y el cajero, como todo empleado sonrriente de esta cadena, me dice: No tenemos... hasta en unos diez minutos.

Miré a mi amigo y el con una sonrisa de victoria me dice que volvamos al primer resraurante que habiámos escogido. (Por si acaso el nombre del Centro Comercial es Palatino) Subimos al centor comercial (tercer revisada de mi morral en menos de 30 minutos) y, oh Dios, el restaurante había abierto la parte de helados. Compramos nuestro anhelado postre y no lo comimos aprovechando la vista que tiene la zona de comidas sobre el norte de la ciudad.

En algún momento se me pasó por la cabeza que el destino estaba en mi contra. Yo, que suelo maldecir del calor y bendecir el buen frío bogotano, estaba a punto de entrar a cualquier tienda y tomarme cualquier cosa que me refrescara. Fue el helado más buscado, desde que tengo memoria, en mi corta existencia. Ahora, más allá de pensar en como el mundo se enfrentaba contra mí, me pregunto: ¿Uno no puede comer helado, no de droguería, antes del medio día? ¿No sería mejor tener la vitrina de helados del restaurante de mi nevera? ¿Cuántas veces no hemos sufrido por qué no encontramos lo que queremos comer? ¿En la droguerías debería salir de los típicos helados de siempre? Si lo hacen, ¿deberían convertirse en heladerías?

Un servidor y ciudadano del mundo

Charria

Comentarios

Mayte ha dicho que…
Muy buen espacio me he encontrado, me gusta la claridad con la que expresas tus ideas...

Un saludo!
Charriedades ha dicho que…
Hola Mayte. Muchas gracias por tu visita. Que bueno que te haya gustado. Adios

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