De regreso, ahora en Chicago...
Después de casi dos meses de haberlos abandonado hoy estoy de regreso. Primero, las explicaciones de mi ausencia, dos, básicamente; finales de la universidad y viaje.Finales de la universidad, pues sí, como la mayoría de los seguidores de Charriedades saben, estoy terminando mis estudios de comunicación en la ciudad de Bogotá. Les cuento que fue un buen semestre, aunque aun me hace falta la nota de una materia que estaba en peligro de muerte, no sé por qué, pero aun no me aparece publicada y cuando salí de viaje el profesor me dijo que pronto la pasaría a la secretaría, así que estoy esperando. Y bueno, pues al día siguiente que terminé el semestre salí del país a cumplir el sueño americano. Desde el 7 de junio que estoy en U.S. aunque he podido tener acceso a Internet, no había podido sentarme a escribir juicioso.
La experiencias del viaje han sido de dolor-alegría. Ha pasado de todo y, creo, seguirá siendo así.
Para comenzar la historia el trabajo que iba a tener inicialmente, que era en Washington D.C. no resultó, por lo que haciendo un acto de absoluta irresponsabilidad, junto con mi hermano, conducimos una noche, cerca de 800 millas (así es como se miden las distancias acá, nada es con el sistema internacional y aún me cuesta y no lo entiendo, en especial con la temperatura - en el colegio nunca aprendí a convertir Fahrenheit a Celsius). Despues de dos días de mi llegada a Chicago, comence a trabajar y todo ha sido mejor desde el pasado 14 de junio que inicié mi trabajo.
Pero bueno, luego del accidentado comienzo de mi viaje, incié clases de in
glés en una escuela pública, la parroquía, Católica, queda como a tres cuadras de mi casa, mis compañeros de apartamentos, fuera de mi hermano, son estadounidenses... y bueno, pues en general luego de poco más de un mes de iniciar mi viaje puedo decir que ya todo se estabiliza (aunque quiero cambiar mi trabajo).El que este lejos de mi país no ha hecho que no esté al tanto de lo que pasa, desde la muerte de López Michelsen, pasando por el asesinato de los diputados, así como la participación del país en los juegos panamericanos.
Chicago es una ciudad de contrastes, aunque se extraña Colombia, en especial por su gente, no hay que negar la muchas cosas buenas que se encuentran en la ciudad y, en general, en U.S. Aunque hay algo que es bien claro, acá la gente pierde sus raices... si, así es, y no es que yo las haya perdido, pero como me dcecía uno de mis mejores amigos que me visitó este fin de semana, es como una licuadora en la que todo se mezcla, y aunque se distingan los sabores no se pueder ver el objeto, en este caso cultura, en sí. Todo es parte de una "mega-cultura" del consumismo y el libertinaje. Antés de este fin de semana hubiera poensado en quedarme a vivir acá, pero luego de largas discertaciones con mi amigo, creo que ahora lo pensaría dos veces.
El tiempo, al igual que en toda parte pasa rápido, asi que espero que llegue el 23 de octubre para ir a Canada y el 17 de noviembre para regresar a Bogotá. Aunque no niego que este tiempo fuera de mi CASA me va a enriquecer y ayudar a crecer como persona, por eso lo he llamado como "Proceso de Reconciliación y Cambio" y espero, por fin, aprender inglés, que es el prósito inicial del viaje.
Estaré pronto de regreso con más...
Charria.
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