La cucaracha de...

La noche transcurría tranquila en un sitio común para encontrarse con amigos a tomar y comer algo. La lluvia, que había acabado con al ilusión de un día soleado en el último mes, era tenúa y el ambiente al interior del restaurante era de compartir. Más aún, en la mesa 24, dónde nos reuníamos tres amigos luego de un largo tiempo sin vernos y de haber trasladado nuestro compartir a fotos y mensajes en Facebook.
En ese momento el grito de una de mis amigas llamó la atención... qué pasaba nos preguntabamos... qué es eso... evidentemente no era Superman, Batman o algún personaje de la ficción que nos acompañaba en la noche. Tampoco lo era nuestro amigo Calvas en una aparición inesperada. Era un animal que suele ser sinónimo de suciedad y que genera asco y repugnacia entre el común de la gente. Era una cucaracha bebe...
Debido a la alegría que nos embriagaba en ese momento sólo reímos y dejamos pasar el momento. Sin embargo seguíamos pendiente de lo que hacía, es decir nada... pues en un momento, como si estuviera posando para la camara, se quedo quieta y, según creemos, nos trataba de enviar un mensaje con el movimiento de sus antenas, que, a diferencia de las del Chapulín Colorado, no eran de vinil.Al momento de salir nuestra pequeñísima amiga seguía en el mismo rincón, quizá esperando a que la adoptáramos o a que su madre la viniera a recoger. Al momento de llegar a la caja le contamos a nuestro mesero el hecho y él, como buen empleado que ya se ha aprendido en libreto de servicio, nos contó una historia que no convenció para nada. Hubo una pequeña excusa y el tema pasó como si le hubiéramos contado que la salsa estaba rica o el café no tenía el aroma característico de la marca. Además, acompañado de una respuesta, por parte del administrador, que iba en la misma línea de la del mesero. En conclusión, todo fue un "si... ya pedimos que vengan a fumigar esa área", es decir; la mesa 24.
Las preguntas luego del hecho son: ¿Qué pasa con las políticas de limpieza y aseo de Oma? ¿Creen ellos que con sólo fumigar la mesa 24 se van a morir todas las cucarachas? (Recordemos que era una bebe, por lo que más como esta deben estar por ahí, incluyendo a sus progenitores.) ¿Por reconocimiento de la marca no deberían, al menos, simular asombrarse con el tema? ¿No son acaso las cucarachas, al igual que ratas y ratones, plagas peligrosas y contaminantes, más en sitios públicos de venta de comida? ¿Cómo hacer que la autoridades de higiene se enteren de esto y tomen medidas? ¿Será verdad que ya se solicitó la fumigación de la zona de la mesa 24? ¿Los altos directivos de Oma permitirían que esta aparición pasara ante un cliente con un simple: "Ya pedimos la fumigación de la zona" ?
En el tintero quedan más preguntas y cosas por cuestionar... sin embargo dejo que sean ustedes quienes ahonden en el tema.
Charria.
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