Al cabo del sueño…


Es la primera vez que escribo en un vuelo y la pregunta de esto qué tan “un sueño” es este viaje que emprendo hoy.

El llegar a hacerme esta pregunta radica en que veo varios elementos que se unen y que están en el ámbito personal y profesional.

Va a ser a primer vez que vivo solo… por lo que estoy muy expectante a lo que pueda llegar a pasar a nivel personal. Lo digo por que otras veces que ya he estado viviendo fuera de mi casa se perciben cambios. También es cierto que, muchas veces, las cosas que tenemos planeadas no son las que al final se realizan, así como las expectativas y metas que se esperan tener. En situaciones como esta hay que ponerse en manos de Dios, dar todo de uno por hacer lo que se quiere y, al final, discernirlo a la luz de lo que el Señor nos pide que hagamos. No es algo fácil, pero si no fuera por ese método, en este momento, quizá, estaría en Bogotá, viajando a Lima o trabajando no sé en donde.

Además, gracias a actuar de acuerdo a esta forma, se percibe tranquilidad (no de pasividad) interior que confirma que la elección ha sido la adecuada. Es esa tranquilidad la que me lleva a decir en este momento que soy feliz en mi vida. Y no es felicidad de sonreír a todo el mundo o pasármela de fiesta en fiesta. Es una felicidad de verdadera vivencia en la dinámica del dolor-alegría. Pues muy contrario a lo muchos piensan, considero que la felicidad no es seguir un camino por el que todo se nos es dado y facilitado, si no todo lo contrario, es un camino que nos ejercita y nos prepara para vivir plenamente. En el que muchas veces creemos no tener las fuerzas para seguir, pero que, aun así, ante la dificultad y el agobio, y sin darnos cuenta, Dios no da eso que nos hace falta. Muchas veces no tenemos claridad de lo que es, pero solo con fe y esperanza podremos seguir el camino.

Es esa fe la que, finalmente, me tiene en este vuelo. Es un viaje que emprendo por la vida, una inserción mayor en mi y en el mundo. Así que de la misma forma, aunque esto pueda sonar un poco abstracto para algunos, los invito a que confíen en el Señor, sigan su camino y recuerden que sólo así se podrán desplegar plenamente, alcanzar la felicidad que todos buscamos.

Charria

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