Muerte a la moral, vida al amor
Del amor y otros demonios, ese fue el primer título que pensé para este post con el que pienso darle vida, nuevamente, a mi blog. Sin embargo, este título tiene tanto de cliché como de aburrido. Conclusión, no sé cómo titular mi post y, aún peor, no tengo claridad sobre el rumbo que va a tomar esta actualización.
Del amor, de este tema se dice y se habla tanto en el día a día que cualquier cosa que pueda decir puede no aportar mucho el tema. Todos tenemos a un amigo al que le acaban de romper el corazón, conocemos a alguien que no quiere vivir el amor, o alguna vez en la vida hemos dado una opinión o consejo al respecto. Pero, ¿qué es el amor? más allá de esas reacciones químicas que se generan en nuestro celebro y que produce efectos similares al consumo de drogas en los adictos, es decir mayor segregación de dopanima (Acá National Geographic lo explica mejor), creo que el amor es ese sentimiento que nos genera un deseo inmenso de compartir y estar con la otra persona, de hacerla feliz, de complementarla, de ser uno, de aceptarla tal como es, de quererla así.
No se puede dejar de lado algo que complica aún más el amor, la idealización de ese “amor de la vida”. Sí, desde que comenzamos a vivir la cultura, los dibujos animados y las películas, entre otros, nos enseñaron a idealizar a esa persona que se convertiría en nuestra compañera de vida. El punto es que cuando crecemos y conocemos gente, nos damos cuenta que esa persona que queremos y esperamos que llegue a nuestras vidas, no existe. Sí, no existe. Y lo repito nuevamente, no existe. Así que dejemos de soñar con esa persona ideal, puesto que hacerlo implica que nos vamos a pegar contra el mundo una y otra vez. Lo que sí podemos hacer es amar a la persona que queremos tal como es, con sus cosas buenas y malas. Además, nunca debemos buscar cambiar la forma de ser de alguien, puesto que como seres humanos somos imperfectos, y no cambiamos, quizá mejoramos cosas, pero nunca seremos como la otra persona quiere que seamos.
Y otros demonios, acá también se ha dicho y hecho mucho, pero es un tema infinito, pues cada día aparecen nuevos demonios. Desde el diablo como tal, el mismo satanas, y la serpiente que jugó un papel malvado en la historia de Adán y Eva. Lo que no entiendo hoy en día es cómo quien hace que los seres humanos pensemos por nosotros mismos, que tengamos criterio y que “jugemos a ser Dios”, o sea que se haya dado lugar a la ciencia, pueda ser considera como un ser malvado, yo a esa serpiente le daría un Nobel por habernos abierto los ojos, o si no seríamos como ovejas de un rebaño que hacemos todo lo que nuestro pastor –quienes al igual que muchos curas son demonios- nos dice.
Incluso, muchos de estos demonios han sido instaurados socialmente por la religión, o no es la moral más que un cúmulo de reglas de vida que las iglesias meten en la mente de sus feligreses para que se comporten como las ovejas que ellos quieren. Sí, esa moral parece ser un gran demonio hoy en día. Gracias a ella seguimos viendo gente que tiene los hijos porque Dios así lo quiso, que se casa porque la novia está embarazada, algunos que a pesar de su sexualidad se casan por el qué dirán, u otros que prefieren vivir matrimonios llenos de demonios ya que está mal visto socialmente separarse o dejar a alguien. Y acá la lista es interminable, o es que olvidamos acaso a las personas que deciden consagrarse a Dios para esconder su sexualidad “pecaminosa”, a los sacerdotes con familia, o sin ir más lejos, a los abusadores como el padre William Mazo (Vea aquí la nota sobre este caso en el que la Iglesia no quiso hablar, luego fijo salen a decir que es una nota parcializada).
Esa misma moral fue la que llevó a un cura de altísimo nivel en una comunidad religiosa, y con dos doctoras de la Iglesia, a llenarme de alcohol una noche para luego hablar de temas sexuales, empezar a tocarme para guiarme sobre cómo debía explorar mi cuerpo y convertirse así en la primera persona que vi desnuda en mi vida (Aquí es testimonio completo para BBC Mundo) cuando yo tenía 18 años –claro, se aseguró primero de no cometer un acto ilegal, pero sí inmoral-. Seguro fue esa misma moral la que llevó a Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, y a otros miembros de la misma comunidad, a abusar sexualmente de varias personas (Lea aquí una nota al respecto).
Casos sobre cómo la moral es hoy en día un gran demonio, hay miles. Entonces, por qué algunos siguen escudándose en la moral para ser infelices y no vivir plenamente. Con certeza abusos, divorcios e hijos indeseados podrían evitarse y más gente feliz sería el resultado de este cambio en nuestra sociedad, pero la respuesta a esto no la tenemos hoy, y nunca la tendremos, hace parte de nuestra complejidad humana.
Así las cosas, creo que un gran título para este post debería ser: Muerte a la moral, vida al amor.
No olvidemos ser felices, pues mañana morimos y lo ideal es que hayamos tenido así sea un día de felicidad. Así que madre o padre que no quiere tener un hijo, ya sabe qué hacer. Esposo o esposa que no es feliz en su matrimonio, busquen quien los ame, siempre será un buen día para volver a comenzar. Querido amigo consagrado, si lo suyo no es la castidad, déjela de lado y avance en su vida. Estimado hombre o mujer homosexual que sigue teniendo una vida “heterosexual”, salga del closet y deje de sufrir.
Recuerden que la vida es de experiencias, eso es lo que nos llevaremos al final, y que mejor sería que muchas sean positivas. Amemos, tomemos riesgos, matemos la moral, el qué dirán y sonriamos a la vida.
Del amor, de este tema se dice y se habla tanto en el día a día que cualquier cosa que pueda decir puede no aportar mucho el tema. Todos tenemos a un amigo al que le acaban de romper el corazón, conocemos a alguien que no quiere vivir el amor, o alguna vez en la vida hemos dado una opinión o consejo al respecto. Pero, ¿qué es el amor? más allá de esas reacciones químicas que se generan en nuestro celebro y que produce efectos similares al consumo de drogas en los adictos, es decir mayor segregación de dopanima (Acá National Geographic lo explica mejor), creo que el amor es ese sentimiento que nos genera un deseo inmenso de compartir y estar con la otra persona, de hacerla feliz, de complementarla, de ser uno, de aceptarla tal como es, de quererla así.
No se puede dejar de lado algo que complica aún más el amor, la idealización de ese “amor de la vida”. Sí, desde que comenzamos a vivir la cultura, los dibujos animados y las películas, entre otros, nos enseñaron a idealizar a esa persona que se convertiría en nuestra compañera de vida. El punto es que cuando crecemos y conocemos gente, nos damos cuenta que esa persona que queremos y esperamos que llegue a nuestras vidas, no existe. Sí, no existe. Y lo repito nuevamente, no existe. Así que dejemos de soñar con esa persona ideal, puesto que hacerlo implica que nos vamos a pegar contra el mundo una y otra vez. Lo que sí podemos hacer es amar a la persona que queremos tal como es, con sus cosas buenas y malas. Además, nunca debemos buscar cambiar la forma de ser de alguien, puesto que como seres humanos somos imperfectos, y no cambiamos, quizá mejoramos cosas, pero nunca seremos como la otra persona quiere que seamos.
Y otros demonios, acá también se ha dicho y hecho mucho, pero es un tema infinito, pues cada día aparecen nuevos demonios. Desde el diablo como tal, el mismo satanas, y la serpiente que jugó un papel malvado en la historia de Adán y Eva. Lo que no entiendo hoy en día es cómo quien hace que los seres humanos pensemos por nosotros mismos, que tengamos criterio y que “jugemos a ser Dios”, o sea que se haya dado lugar a la ciencia, pueda ser considera como un ser malvado, yo a esa serpiente le daría un Nobel por habernos abierto los ojos, o si no seríamos como ovejas de un rebaño que hacemos todo lo que nuestro pastor –quienes al igual que muchos curas son demonios- nos dice.
Incluso, muchos de estos demonios han sido instaurados socialmente por la religión, o no es la moral más que un cúmulo de reglas de vida que las iglesias meten en la mente de sus feligreses para que se comporten como las ovejas que ellos quieren. Sí, esa moral parece ser un gran demonio hoy en día. Gracias a ella seguimos viendo gente que tiene los hijos porque Dios así lo quiso, que se casa porque la novia está embarazada, algunos que a pesar de su sexualidad se casan por el qué dirán, u otros que prefieren vivir matrimonios llenos de demonios ya que está mal visto socialmente separarse o dejar a alguien. Y acá la lista es interminable, o es que olvidamos acaso a las personas que deciden consagrarse a Dios para esconder su sexualidad “pecaminosa”, a los sacerdotes con familia, o sin ir más lejos, a los abusadores como el padre William Mazo (Vea aquí la nota sobre este caso en el que la Iglesia no quiso hablar, luego fijo salen a decir que es una nota parcializada).
Esa misma moral fue la que llevó a un cura de altísimo nivel en una comunidad religiosa, y con dos doctoras de la Iglesia, a llenarme de alcohol una noche para luego hablar de temas sexuales, empezar a tocarme para guiarme sobre cómo debía explorar mi cuerpo y convertirse así en la primera persona que vi desnuda en mi vida (Aquí es testimonio completo para BBC Mundo) cuando yo tenía 18 años –claro, se aseguró primero de no cometer un acto ilegal, pero sí inmoral-. Seguro fue esa misma moral la que llevó a Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, y a otros miembros de la misma comunidad, a abusar sexualmente de varias personas (Lea aquí una nota al respecto).
Casos sobre cómo la moral es hoy en día un gran demonio, hay miles. Entonces, por qué algunos siguen escudándose en la moral para ser infelices y no vivir plenamente. Con certeza abusos, divorcios e hijos indeseados podrían evitarse y más gente feliz sería el resultado de este cambio en nuestra sociedad, pero la respuesta a esto no la tenemos hoy, y nunca la tendremos, hace parte de nuestra complejidad humana.
Así las cosas, creo que un gran título para este post debería ser: Muerte a la moral, vida al amor.
No olvidemos ser felices, pues mañana morimos y lo ideal es que hayamos tenido así sea un día de felicidad. Así que madre o padre que no quiere tener un hijo, ya sabe qué hacer. Esposo o esposa que no es feliz en su matrimonio, busquen quien los ame, siempre será un buen día para volver a comenzar. Querido amigo consagrado, si lo suyo no es la castidad, déjela de lado y avance en su vida. Estimado hombre o mujer homosexual que sigue teniendo una vida “heterosexual”, salga del closet y deje de sufrir.
Recuerden que la vida es de experiencias, eso es lo que nos llevaremos al final, y que mejor sería que muchas sean positivas. Amemos, tomemos riesgos, matemos la moral, el qué dirán y sonriamos a la vida.
By Charria.
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