2019, el año del cambio




Ya era la media noche del 31 de diciembre de 2018 en San Francisco, California, cuando en medio de los abrazos, los juegos pirotécnicos y la euforia por el año nuevo, tomé la decisión de cambiar el cómo me aproximo a la vida.

2018 no fue un año fácil. Fueron 365 días llenos de estrés, que malas decisiones y mucho dolor. Yo ya estaba agotado de todo esto. Lo único que había hecho posible que sobreviviera a esta dura experiencia fueron las personas que me rodearon. Ellos me tendieron una mano amiga, me escucharon, me apoyaron y permitieron que pudiera irme a tomar un aire a California.

Eso fue California para mí, una oportunidad de reencontrarme con lo más profundo de mi ser, reflexionar sobre qué estaba haciendo con mi vida y tomar decisiones para poder reinventarme en 2019.

Hoy doy gracias a todo lo que viví en el Golden State. No sé si fue la vida, algún dios, los astros o las energías, pero esta experiencia en verdad cambió cómo me aproximo hoy a la vida.

A las 00:01 horas del 1 de enero de 2019 tomé la decisión de quedarme con lo positivo y dejar atrás esa fijación por lo negativo que me había colmado durante 2018. En ese momento todo empezó a cambiar.

Es curioso como yo, que siempre me molesté por las personas hiper optimistas, me estaba convirtiendo en uno más de ese grupo y descubría como en verdad esto funcionaba.

No sé si es el famoso poder de la atracción del que tanto hablan algunos, o la programación neurolingüística que ha cambiado a otros, o quizá el ser agradecido que nos enseñan algunas religiones, o a lo mejor la suma de todo lo anterior. Lo que sé hoy, es que yo soy el único capaz de tomar la decisión de ser feliz, de estar en paz interior y transmitir esa alegría que siempre me ha caracterizado.

No importa que tan duro te trate al vida, o a que te enfrente, siempre se puede salir adelante. Si quieres hablar acá estoy. Sé que en los momentos difíciles de la vida lo único que en verdad ayuda es saberse escuchado, sentirse acompañado y poder contar con apoyo emocional.

By Charria

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